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EL SUPERINTENDENTE ante la AN
“La aplicación de nuevos impuestos
aniquilaría a la actividad hípica”
El hipismo es una
industria universal que está presente en la gran mayoría de los países
del mundo. La industria hípica genera en Venezuela 20 mil puestos de
empleos directos y 60 mil indirectos, sin contar que 450 mil personas
están vinculadas o dependen de alguna manera de la actividad hípica. Es
tanto así que existen 95 Haras que a nivel nacional brindan sustento a
miles de familias. De aprobarse esta ley, la tasa de desempleo
aumentaría en 7,4%, aseguró Dávila.
“La inclusión de
nuevos impuestos, en este caso de carácter confiscatorio atentaría no
sólo contra miles de fuentes de empleos en el país, sino que declararía
la muerte de la industria hípica venezolana”, así lo manifestó el
Superintendente Nacional de Actividades Hípicas, Héctor Dávila, quien
consignó algunas consideraciones sobre el Proyecto de Juegos de Envite y
Azar, ante la Subcomisión de Política y Administración Tributaria de la
Asamblea Nacional.
Luego de apuntar
que el hipismo es la tercera fuente de empleo en el país, recordó que en
el artículo 156 de la Constitución de 1999, los constituyentes le dieron
un tratamiento especial a los hipódromos, separándolos de los juegos de
envite y azar. Mientras que en el Código Civil Venezolano, en el
artículo 1.801, se hace una distinción entre los juegos de envite y
azar, ejemplificado con las loterías, de las competencias de juegos de
fuerza o destreza personal, en las que se incluyen a las carreras de
caballos.
El problema, según
explicó el Superintendente, es que el evento deportivo, en el caso de
las carreras de caballos, se mezcló con la apuesta hípica, pero el
hipismo de ninguna manera deja de ser un deporte. Con respecto a la
situación financiera del INH, Dávila señaló que en el año 2005 se
jugaron 184 mil millones de bolívares en los tres hipódromos
nacionales, sin embargo, la apuesta registrada en la banca paralela es
20 veces la misma cantidad, pero de manera ilegal. En Venezuela, sólo se
le devuelve al apostador el 52,94%, mientras que en otros países se les
reintegra hasta el 70 u 80 %. El elevado impuesto hace que se masifique
la jugada ilegal.
En este sentido,
recordó a los diputados de la Asamblea Nacional, que en el año 99, el
presidente de la República, Hugo Chávez, creó el Decreto Ley 422 y
aprobó un punto de cuenta donde recomendaba disminuir la tasa imponible
sobre la ganancia fortuita de 16% a 8%. “En el mundo no existen
impuestos tan altos como éste, pues la principal consecuencia es que se
masifica la jugada ilegal, hay 150 mil millones de bolívares que se
están jugando por fuera de las taquillas regulares”.
Estos argumentos
sirvieron para que la subcomisión encargada de analizar el caso,
prometiera en palabras de su presidente, diputado Hermes García, revisar
la categoría del hipismo, pues la ley pretende regular los juegos de
envite y azar. García aseguró, “estamos complacidos con el aporte de la
SUNAHIP, es muy interesante su actividad, es necesario lograr la
rentabilidad del hipismo y estamos recibiendo la información porque
queremos contribuir con una ley de impuesto de juegos de envite y azar
que permita hacer rentable estas actividades generando más fuentes de
empleo”.
La SUNAHIP
solicitó ante la Asamblea Nacional que la comisión defina la posición de
la industria hípica en el marco de esa ley, se excluya de este
anteproyecto al hipismo como juego de envite y azar y solicitó cinco
años de gracia en el pago de impuestos para recuperarse ante los pasivos
laborales que deben ser honrados.
Dávila expresó “el
Estado está llamado a apoyar la actividad y nosotros pensamos que el
fortalecimiento de la cría e importación, nos permitiría crecer a partir
de la exportación de caballos purasangre, siguiendo el ejemplo de países
productores como Argentina. Esta es una industria, es una actividad a la
cual se le debe reducir los impuestos. Nosotros tenemos que entregar la
licencia para la operación de los hipódromos y la aplicación de nuevos
impuestos atentaría con el proceso de concesión. Serían casi 200
millones de bolívares diarios en pérdidas, que deberían ser destinados a
programas sociales”.
Maryorie González
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